08/09/11

Vida sana

Esta semana me he apuntado al gimnasio aprovechando una oferta de estas webs de cupones que tan de moda están ahora. Para mi hacer ejercicio no es por estética, si no por salud, ya que tengo problemas en una rodilla y si paso mucho tiempo sentada me duele horrores. Me hubiera gustado apuntarme a otro gimnasio, pero este no está nada mal y mi economía de ex-becaria (y no porque haya pasado a ser fija) no me permite gastarme los 60€/mes que suelen costar estos santuarios del culto al cuerpo.

La particularidad de este gimnasio es que es femenino. No boys. Al principio me parecía un exceso de exclusividad, pero una vez entras, entiendes que un chico no tiene nada que hacer allí por como está montado. Las máquinas no tiene pesos, si no resistencias hidráulicas dobles, es decir, tienes que hacer fuerza tanto como para subir como para bajar. El truco es hacer muchas y rápidas. Así consigues definición y no el temido volumen de todas nosotras (y esto me lo ha dicho mi entrenador personal, que no las chicas que ahí trabajan). A la vez que vas haciendo ejercicios en las máquinas, vas alternando ejercicios propuestos por la monitora, como abdominales o steps. El circuito dura unos 20-25 minutos, y yo le suelo dar 2 o 3 vueltas.

Para acabar de rematar todo esto, voy a correr dos veces por semana con mi entrenador personal. Solo he ido una vez por ahora porque me puse enferma, pero aguantar veinte minutos a trote para mi fue un gran logro, ya que rara vez había pasado los quince. ¡Y solo es el principio!

Ya veréis, pronto estaré corriendo el maratón. Dadme tiempo.


0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada