Negra
Así es como estoy más o menos ahora. Literalmente. Aunque sólo las manos. Y es que las manualidades se las debería dejar a otras, y dedicarme a aporrear el teclado o lo que sea que me da bien.
El caso es que en un afán de recuperar unos zapatos que me encantan, pero que se han quedado muy desgastados, he decidido teñirlos.
He cogido un botecito de tinte negro, y con un pincelito me he dedicado a pintarlos. Todo iba bien, y cuando ya sólo estaba haciendo los retoques, se me ha caído el bote.
Me que quedando mirando como se vaciaba y manchaba la pared y el suelo. Cuando he reaccionado, he pensado que cuánto antes lo recogiese, menos chuparía la baldosa. He empezado a recoger pero yo solo podía pensar en una cosa: ¿mis padres me matan? ¿cómo voy a quitar la mancha? No. "Mi tinte... Ya no podré repasar los zapatos". Hasta he recogido un poco con el pincel y se los he puesto.
Mis padres han llegado, y se han puesto a echar lejía y detergente y han quitado la gran parte. Hay que ver lo mucho que mis padres dan a basto que mientras tanto me iban echando la bronca.
Ahora tengo las manos negras, y una gran parte salpicada como un dálmata. Pero cuando todo ha pasado, he cogido mis zapatos, los he mirado y empezado a cantar "zapatitos nuevos, lalala..." de Núria Fergó. Que sólo sé eso, pero bueno, la gracia es que lo bailaba con los zapatos en la mano.
A ver qué tal han quedado mañana a la luz del día. Y bueno, claro, la mancha...



